sábado, 5 de marzo de 2011

No se puede alejar de una huella circular, ni desviar los pasos fuera de un eje que rota en el centro de los ojos; y no hay dolor en la herida ni en la cicatriz de la ausencia; no hay vector preciso de este vacío. Quizás la sangre contaminada de recuerdos sea la culpable y se empeñe en circular como un reloj de péndulo, dando campanadas cada golpe de lluvia.

martes, 1 de marzo de 2011

Y pensar que cuando extendí el pulgar para apagar al sol, apareciste detrás de una nube, vestida de durazno ambarino, con trencitas pendiendo de uno de tus lados; el del caroso con forma de corazón.
Cerca de la última fila de abedules te partí en dos.
Apenas el sol había transcurrido dos giros de su vida, lejos de mi pulgar asesino.
Al igual que ayer, cuando la tarde cerró su sombrilla de estío sobre la cabellera de un sauce; al igual que ayer, abrí los relámpagos que escondía mi garganta y sollocé granos de sal en los cráteres de la ausencia. Entonces se desgarró la piel del viento que cayó sobre la recostada mugre del amor muerto, el de las cien vidas y sus tantos poemas desilusionados.
Cuánta melancolía me sacude; cuántas edades me diferencian de su recuerdo, de su distancia, y estando tan cerca, ni siquiera toca mis ramas.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Maravilloso amor

Cuando acabó mi romance con la luna -una luna prostituta que se dejaba seducir por todos los poetas del mundo y hasta por los perros que le ladraban cuando estaban enamorados y las perras estaban en su climaterio- ingenuamente me enamoré de la torre de Pisa. Ingenuo porque siempre creí que ella se inclinaba para hablarme al oído, pero en realidad sufría de lumbalgia, mal poco común en las torres de Pisa; que por cierto también escasean.

El hecho de descubrir que la torre no se inclinaba para mí, provocó una terrible desequilibrio a mi autoestima, algo que logré superar luego de mucho tiempo, cuando conocí a Babel; una torre que prometió llevarme al cielo y que luego de mucho subirla y subirla me di cuenta que no me llevaría ni siquiera al infierno, ya que el presupuesto de los arquitectos no había alcanzado para tantos escalones y por lo tanto había que seguir trepando por las paredes, hecho que me resultó bastante absurdo. Fue entonces cuando decidí abandonar mi búsqueda del amor irracional y me quedé en casa, dispuesto a ser poeta y escribir poesías para publicar en Internet y ganar reconocimientos y todas esas tonterías.
Precisamente ahora, estoy sentado frente a la pc, que curiosamente me mira con mucha ternura y la ternura... ¿saben?, siempre me pudo; así que…

21:23...el hambre habla por mí...

sábado, 23 de octubre de 2010

Oscuro maleficio de viciosa incertidumbre

Toda vida pinta para ser
arte desconocido,
olvidado en el trasfondo de un oscuro maleficio de viciosa incertidumbre.

La vida no es más que el trasfondo de un oscuro maleficio de viciosa incertidumbre.

Ciertamente,
desconozco el origen,
la anomalía que mutó al artista soñador en bicéfalo descompuesto en brumas.

La vida es un arrecife brumoso donde es tragada toda certidumbre de vivir.

Plagio de espermas,
fecundos vientres paternales
coincidieron en el precioso momento: piernas, sexos y entre sexos se dio la vida.

Imposibilidad regresiva de calamidades; precisión sexual de generosa incomprensión.

Predecible final;
profilácticos adulterados
retrasan el manso devenir del erosionado ocaso previsto como cierre claustrofóbico.

Es la vida un trasfondo de oscuros maleficios de viciosa incertidumbre; la muerte no.

Inexorable cierre este concierto absurdo de ciega- muda y pusilánime esperma fecundadora.

Erróneamente. Yo.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Rompiendo el pacto

Montado en olas, siguiendo mis instintos; corro el mar de tu cuerpo con rumbo descendiente. Norte a sur, surco la cuenca dorsal de tus relieves; en suave caída, atravieso el estrecho que antecede a la bahía donde se agota tu columna; la última resistencia antes del deseado encuentro.
Allí acordamos las condiciones de acabar con el pacto de no invasión de territorio prohibido.
Por primera vez hicimos el amor contra naturam.

sábado, 21 de agosto de 2010

Mala praxis

Mientras permanecía estático repasando mi pasado, contemplaba mi sombra que se achicaba hasta casi desaparecer por el pequeño ojo de una cerradura. Comprendí entonces que mi vida había comenzado a deteriorarse en el preciso instante en que la vieja partera del pueblito donde nací me dio los primeros golpes de esta vida. Golpes que recuerdo por supuesto, aunque estaba demasiado preocupado por respirar, acción natural que me costó mucho practicar porque la muy bestia me pegaba en la nariz y no en las nalgas como hacían todas.

De aquella mala experiencia quedó un pulmón colapsado, el tabique de la nariz torcido y un ojo desviado, pero si me miran de costado no se notan mucho los detalles, apenas una cicatriz finita de cinco centímetros en uno de mis párpados, resultante de una cirugía que debió ser para corregirme una deficiencia testicular. Sí, el cirujano entendió ocular; otra bestia.

sábado, 14 de agosto de 2010

Extrañándote

Las olas rompientes, las frágiles gaviotas y sus vuelos rasantes sobre las barcazas de los pescadores; tu recuerdo aferrado a mi nostalgia y esa botella oscura asomando en la arena; mi ingenuidad quiso volverla mágica entre mis manos. Mi angustia murmuró al mar tu nombre, con furiosa impotencia, con bronca, casi como una maldición al destino que te alejó.

Te apareciste, como un holograma de amor, como la sublimidad de una ninfa y mi sorpresa exclamó:
- ¡Amor! ¡Pide un deseo, seré el artista que talle tu felicidad por la eternidad del tiempo!

Tres siglos han pasado desde que la lámpara fue arrojada al abismo del mar, el mismo tiempo que yo permanezco dentro de ella -como fue tu deseo- sin ver la luz, sin saber si eres feliz, pero más me preocupa es saber que fue de mi gato colgado del perchero ¿Me extrañará tanto como yo a él?

miércoles, 7 de julio de 2010

Remake

El guión trasladaba el paso de la historia, la tragicómica remake de una vida, quizás la suya; en esos instantes de confusión emocional todo se asemejaba a todo.

Cerró los ojos para ver mejor la proyección. Sentía correr su sangre espesa y lenta y el sudor formaba aureolas de sal en la funda de cuero de su cama; fría como su piel.

Vio víctimas inocentes y culpables rodar sin cabeza, cercenadas por el poder de la justicia; todos los rostros, todas las manos confluían hacia su miedo que no dejaba de tiritar. Se sintió impotente como nunca, expuesta y vulnerable.

Segundos antes del final, alguien encendió la luz, el líquido inyectado en su sangre aceleraba su futuro. Por primera vez la muerte tuvo miedo cuando el verdugo activó el mecanismo de la última y letal inyección. The end.

viernes, 25 de junio de 2010

Tedio de una lombriz solitaria

Crunch crunch... ñacañacañaca... glup glup...

prrrrrrrrrrrr... ¡puffff!...

¡aaaooonn!...zzzz...¡aaaooonn!... zzz... zzzzzzz...

¡plop!...

rrorm ssss rrorm ssss...
prrrrrrrrr...
zzzz...

sábado, 26 de diciembre de 2009

Mercantilandia

He contado cien carritos de supermercado
en loca carrera entre góndolas;
parecían hormigas tras la última hoja de primavera.

La oferta decía:

Tres revistas porno y una docena de filtros para cigarrillos.

Mientras fumaba un puro en la góndola de los lácteos, vi a niños llorando abandonados en los pasillos junto a bolsas rotas de pañales descartables y botellitas abiertas de aceite de aloe.

Esto es una cagada dije; y de pronto los niños se rieron al unísono.

Entonces comprendí la ausencia de cariño con que fueron criados sus padres.

domingo, 1 de noviembre de 2009

En la simplicidad que los cobijaba

Volveremos dijeron las manos al viento.

El piano sonrió con dientes de marfil, relamió sus más intimas cuerdas, pulió los pedales añejados de óxido verde.

/ Hace tanto que se acabaron las melodías /

Improvisó en su memoria los últimos sones que se grabaron en la madera, volvió a sonreír no había perdido sus tonos ni su melodioso corazón, sólo estaban dormidos.

/ El vals de las gaviotas enamoradas
surcó entonces el aire,
titilaron las velas en las arañas
y los sonidos se volvieron palabras,
las notas flotaron a través de la ventana
como plumas embrujadas /

Fue cuando las manos regresaron a rozar con su destreza de mujer-artista-enamorada a esas cuerdas que despertaron del letargo; los dedos acariciaron la sonrisa de dientes de marfil, estos besaron las caricias con formas de melodías y fueron concierto de piel y susurros a los oídos del aire.

/ El vals de las gaviotas enamoradas
danzaba sobre el tablero del piso del salón,
a su entorno las notas
formaban el coro
como plumas embrujadas /

Ellos sonreían en la Simplicidad que los cobijaba.

sábado, 31 de octubre de 2009

Daños colaterales

Las hojitas de afeitar caían como sables sobre los rostros; los brazos en cruz, inertes, indefensos, no alcanzaban a defenderse de ellas; los niños fanatizados azuzaban la batalla con sus alaridos y chillidos.

Cayeron destrozados, mezclados con la nube de tierra levantada por el viento aquel seco día de verano.

El recuento final fue: seis barriletes con daños irreversibles en sus rostros y tajos varios en sus brazos de caña; dos con la cola y el hilo cortado; sólo uno sobrevivió ileso a la batalla, escapando del lugar con la cola entre las cañas.

Plazos establecidos

Quizás mi vida hubiese sido diferente si no me hubiesen suicidado aquel agosto del 57. Precisamente en horas de una madrugada añejada de frío, alguien abrió sus puertas -luego entendí que fue mi madre- y tuve que salir sin contemplaciones de aquel espacio tibio y tiernamente sensorial.
Comprendí entonces que alguien forzó el comienzo de mi muerte.

domingo, 11 de octubre de 2009

Sólo una mala noche

No es una noche más; es una noche diferente, carente de sonidos,
de plumas rotas, de poeta complaciente; con cesto de hojas abolladas.

Se ha extinguido la vela, derritiéndose sobre la cabellera de la musa que inerte reposa sobre la alfombra China, al costado de un perro de yeso sin cabeza, ambos víctimas de un enojo inspirativo que hablaba de un adiós.

Te lo advertí muchas veces; nunca intentes abandonarme en una noche de lluvia y borrachera.

Sin puntos intermedios

No sé bailar, tampoco me gusta hacer el ridículo (así me siento aunque nadie me preste atención); a vos no te gusta sentarte a una mesa de bar a tomar un café, no le encuentras sentido.

¿Habrá un punto intermedio entre nosotros?

Ufa, justamente ahora que llueve te cruzas en mi recuerdos (J)

sábado, 3 de octubre de 2009

La vida como si nada

La quinta campanada ha sonado, arriba en la terraza la bóxer Luna le ladra a una gata porque le ocupa su espacio. Los ruidos de la calle pintan el paisaje de la vida que no se detiene por nada.
Caen las horas en golpes de sol sobre la vía alquitranada, donde los cordones atan sus costados para que no se desarme el paisaje caudaloso de los autos que siguen a otros autos, con broncas, con insultos, con roces de chapas abolladas como si sus vidas fuesen armas disparadas, aceleradas, para llegar primeros a ninguna parte.
Los árboles vivos-inmóviles soportan a los perros que orinan en ellos pero siguen de pie como si nada y la vida en el vecino de la otra cuadra, el viejito de 104 años que mira el contorneo de cintura de la niña a través de la ventana y trata de recordar cómo era excitarse sobre la arena de sus playas, otrora juventud de no hace muchos años y sin embargo han pasado tantos.
Soy uno más de los suicidas peatones cruzando la calzada, entre los vehículos violentos que tratan de aplastar mi estupidez humana mientras el semáforo hastiado de sus tres colores los combina en marron y violeta. Entonces el mundo pierde su rumbo, sus reglas, sus rutinas, su cultura de animal domesticado.
Llego como puedo a una isla entre dos calles opuestas , sobreviviendo mis pasos. En ella mientras espero que se acabe el capricho del semáforo, te recuerdo en otra isla más lejana, más viva que ésta. Allí me sorprenden las últimas siete campanadas. Apenas transcurrieron segundos y toda una vida, sin embargo nada ha cambiado.

martes, 29 de septiembre de 2009

De cuando me llevabas

Tal vez si fuera inteligente, te escribiría que estoy hecho de miedos, mejor dicho, que me volví miedos a partir que abandonaste los tuyos en mi pecho, pero apenas soy una sombra y una sombra no es dueña de su vida, simplemente sigue a la figura o se modifica si la luz que la proyecta se mueve o se agota.
Ya no me muevo acompañándote, te sigo de lejos buscando otra vez adosarme a tus formas, pero viajas más rápido que la luz y cuando creo estar al alcance de tu proyección te apagas y desapareces entre tanta luz que hoy te brilla y ya no me distingo como antes, cuando éramos cuerpo y sombra.

Y a pesar de todo me puedes
aun cuando te apagas y se desgarran mis formas
sobre ásperas paredes.
Es entonces que la razón puede al corazón.

Las sombras - que no tienen vida -
deben morir en cuanto acabe la luz.
Es entonces que el corazón puede a la razón
y se deforman sus formas.
Si fuera inteligente escribiría: Necesito mi luz.
Pero las sombras no escriben,
solamente se dejan llevar.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Este absurdo tiempo de pensar

He pensado en ti, de la manera más absurda. Sostenías con una mano una nube azul
mientras llovía y se desarmaba, con la otra intentabas recoger el agua caída
pero se escurría entre los dedos;
semejabas una fuente con forma de mujer, esbelta, de cintura finamente tallada,
parada sobre un pedestal de lirios y azucenas.

He pensado en mi, de la manera más absurda. Siendo la nube azul derramándose en gotas
desde ese cielo que no soportabas porque tus manos eran pequeñas,
tus dedos frágiles de cristal de estrella, no podían abarcar más de una nube
y llorabas conmigo por no poder contenerme, mezclándose las aguas dulces de tus ojos
y la sal de mis lluvias.

He pensado en nosotros y en nuestros ríos que desaguan en mares diferentes,
tú sigues siendo la fuente, fuerte y firme; sabes a donde van tus aguas que ya no son lágrimas,
son cauce de sueños que navegas; tienes un horizonte, un mar propio;
mis aguas corren por un río desbordado, informe sin un mar preciso donde desaguar.
Entonces pensé en esto de los ríos paralelos que en algún punto de sus recorridos pueden acercarse hasta tocarse pero que inexorablemente nunca se unirán,
ni siquiera hay un mismo mar al final del recorrido.

La palabra del boludo (Gian Franco Pagliaro)

Por mirar el otoño,perdió el tren del verano. Usaba el corazón en la corbata.Se subía a una nube cuando todos bajaban.Su madre le decía:-No mires las estrellas para abajo,no mires la lluvia desde arriba,no camines las calles con la cara,que ensucias la camisa;no lleves tu corazón bajo la lluvia, que se moja;no des la espalda al llanto,no vayas vestido de ventana,no compres ningún tílburi en desuso.Mira tu primo,el justo,que duerme por las noches.Mira tu tío,el recto,que almuerza y se sonríe.Mira tu primo,el probo,puso un banco en el cielo.Tu cuñado,el astuto,que ahora quiere la lluvia.Tu otro primo,el sagaz,que es gerente en la luna.

-Tienes razón,mamá,-dijo el boludo;y se bebió una rosa.-No seré más boludo-y se bajó del viento.-Seré astuto y zahorí-y dió vuelta una estrella para abajo,y se metió en el subte.

Y quedaron las gaviotas en el río.
Entonces vinieron los parientes ricos y le dijeron:-Eres pobre,pero ningún boludo.
Y el boludo fue ningún boludo.Y quemaba en las plazas las hojas que molestan en otoño.
Y llegó fin de mes.Cobró su primer sueldo y se compró cinco minutos de boludo.

Entonces llegaron las fuerzas vivas y le dijeron:-¡Has vuelto a ser boludo!¡Boludo!Seguirás siendo siempre el mismo boludo.Seguirás siendo el mismo boludo siempre.Seguirás siendo un boludo siempre.Debes dejar de ser boludo.¡Boludo!
Y medio boludo,con esos cinco minutos de boludo,dudaba entre ser ningún boludo ,o seguir siendo un boludo para siempre.
Y subió las escaleras para abajo,hizo un hoyo en la tierra,miraba las estrellas.
La gente le pisaba la cabeza,le gritaba:¡boludo!
Y él seguía mirando a través de los zapatos.
Entonces vino un alegre y le dijo:-¡Boludo alegre!

Vino un pobre y le dijo:-¡Pobre boludo!
Vino un triste y le dijo:-¡Triste boludo!
Vino un pastor protestante y le dijo:-¡Reverendo boludo!
Vino un cura católico y le dijo:-¡Sacrosanto boludo!
Vino un rabino judío y le dijo:-¡Judío boludo!
Vino su madre y le dijo:-¡Hijo,no seas boludo!

Vino una mujer de ojos azules y le dijo:-¡Te quiero!


http://www.youtube.com/watch?v=RpF6r78acSc

viernes, 25 de septiembre de 2009

Ingenua fábula con dos finales y sin moraleja

Justo antes de la medianoche, la ranita trepó la casa hasta la habitación de su amada y se adhirió al vidrio mojado de su ventana; ella lo observó y corrió la cortina justo a las doce campanadas. No se rompió el hechizo. Se dejó caer y se fue con la lluvia.

Justo antes de la medianoche, la ranita trepó la casa hasta la habitación de su amada y se adhirió al vidrio mojado de su ventana; ella lo observó y abrió los postigos; lo besó justo a las doce campanadas. Se rompió el hechizo. Desde entonces son dos ranas felices bajo las lluvias.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Traslúcida nostalgia

Cuando te imagino saliendo de la ducha, aspiro el aire para identificarte con los aromas que no conozco pero sé lo rico que huelen; lo recuerdo cuando te escabullías en mis brazos y te depositabas como un animalito desamparado para que te protegiese, pero en realidad era yo el débil que se guarecía en los tuyos, el que olvidaba el afuera del afuera y era entonces que olía tus cabellos, la piel de tu cuello que embriagaba. Luego terminábamos amándonos en cualquier lugar de tu cuarto, siempre el tuyo.
Recuerdo tus tímidas palabras que no sabían expresar lo que tu cuerpo sentía, y fui tu primera vez y fuiste el primer amor que me amó. Imborrables noches transcurridas entre lluvias y tormentas, y allá en tu isla vos eras la mía, donde el tiempo era fugaz a pesar de las tantas horas compartidas a diario. Te amé con total entrega y sé que también me amaste, eso me queda junto con este amor a la hora de despertar y ya no verte salir de la ducha con tus cabellos mojados y no identificar tus aromas aquellos que nunca conoceré pero que tanto amo.


Es tu perfil, insinuante
atravesando la mampara de la ducha
mientras te acaricias con el jabón,
único privilegiado del viaje por tu cuerpo
y sus relieves.
Te asemejas a una ninfa
tras el iris de un ola
en el contorno de un horizonte huidizo,
y es tu cintura grácil
que dibuja en armonía al agua que te recorre.
Te desaguas de mis nostalgias
por el escape de la memoria
que tampoco puede detenerte
más que el instante en que te roza
y te llevas con el agua, los efluvios de tus perfumes.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Diarios

Un diario, un desayuno, una rutina.
Ya no leo diarios, algunas veces desayuno y mi rutina…
El diario es un eterno viaje al pasado y al futuro, el presente no existe; deja de ser luego de escribir cada letra de cada palabra de cada renglón de cada columna de cada página de cada diario de vida.
Recuerdo hace 40 años leía los periódicos que mi padre compraba y ya todo era lo mismo que ahora, solamente que en esa época tomaba mi leche con cacao y soñaba con ser un buen hombre. Hoy no leo periódicos ni tomo leche con cacao ni sueño con ser un buen hombre, pero cada tanto me acuerdo de revisar mi memoria.

Tangibles distancias

Ella recostaba su cabeza sobre el regazo del hombre, se dejaba rozar, acariciar sus parpados cerrados, sentía la calma; él se volvió ternura entre sus cabellos, protegía, jugaba; los abrazos asfixiaban al miedo, se entregaban.

Fueron noches; de lluvias en la ventana, fiestas de risas, de poesías, de lágrimas, de un amor dibujado a la medida que necesitaban; de caricias interminables, sanguíneas, cálidas.

Ella despertó, su cabeza apoyaba sobre el teclado; en otro lugar del mundo él despertó, sus manos rozaban la pantalla.